domingo, 26 de febrero de 2023

Fragmento Hamlet, W. Shakespeare

 

ACTO III

Escena  Primera

Entran el rey, la reina, Polonio, Ofelia, Rosencrantz, Guildenstern y caballeros

Rey:                ¿Y no podéis, a través de alguna treta,

Sonsacarle por qué muestra este extravío,

Que sacude la calma de sus días

Con una locura tan violenta?

Rosencrantz:   Él admite que se siente perturbado,

Pero no dirá de ningún modo por qué causa.

Guildenstern:   Tampoco parece dispuesto a ser sondeado,

Pues con afectada locura se escabulle

Cuando intentamos que nos confiese algo

Sobre su verdadero estado.

Rey:                      ¿Os recibió bien?

Rosencrantz:     Como un perfecto caballero.

Guildenstern:    Aunque con una actitud algo forzada.

Rosencrantz:     Parco de preguntas, pero muy pródigo

Al responder las nuestras.

Reina:                   ¿Lo probasteis

Sugiriéndole alguna diversión?

Rosencrantz:     Ocurre, Señora, que en nuestro camino

Dimos con unos actores; le hablamos de ellos,

Y al oírnos pareció alegrarse.

Están aquí en la Corte, y, según creo,

Ya les han dado la orden

De actuar esta noche para él.

Polonio:               Es cierto,

Y me pidió que rogara a vuestras majestades

Que asistan a la representación

Rey:                      De todo corazón. Me alegra mucho

Oír que está tan bien dispuesto.

Caballeros, seguid aguijoneándolo

E inclinadlo a este tipo de placeres.

Rosencrantz:     Lo haremos, mi Señor.

Salen Rosencrantz y Guildenstern.

Rey:                      Dulce Gertrudis, dejadnos

Vos también, ya que en secreto hemos mandado

Llamar a Hamlet, para que, como por casualidad,

Se encuentre con Ofelia. Su padre y yo,

Espías legales,

Podremos, viendo sin ser vistos,

Juzgar sin obstáculos su encuentro,

E inferir de su comportamiento

Si es o no el suplicio del amor

Lo que lo atormenta así.

Reina:                   Os obedeceré.

En cuanto a vos, Ofelia, si es vuestra belleza

La feliz causa de la alteración de Hamlet,

Que sea vuestra virtud la que lo traiga

De vuelta a su humor acostumbrado,

Para el honor de ambos.

Ofelia:                  Señora, así lo espero.

Salen la reina, Ofelia y los caballeros.

Polonio:               Venid, Ofelia. –Vuestra gracia, si os place

Nos apostaremos. –Leed este libro,

Que exhibiros así dará pretexto

A vuestra soledad. Es censurable,

Pero un rostro devoto y una actitud piadosa

Consiguen con frecuencia azucarar

Al mismo diablo.

Rey:                       (Aparte) Eso es muy cierto.

¡Cómo azota ese discurso a mi conciencia!

No es más horrible el rostro de una ramera

Detrás de la pintura que lo adorna

Que mi acción detrás de mis palabras.

¡Oh, carga abrumadora!

Polonio:               Lo oigo venir. Retirémonos, mi Señor.

Salen el Rey y Polonio.

Entra Hamlet

Hamlet:               Ser o no ser, esa es la cuestión.

¿Es más noble soportar con temple

Los golpes y dardos de la insultante Fortuna,

O alzarse en armas contra un mar de adversidades,

Y enfrentándolas ponerles fin? Morir, dormir…

Nada más. Y pensar que durmiendo damos fin

Al dolor del corazón y a los mil males

Que carga nuestra carne. Es una consumación

Digna de anhelarse. Morir, dormir…

Dormir, tal vez soñar. ¡Ay! Ahí está el problema:

Debe detenernos ignorar qué sueños puedan asaltarnos

En ese sueño de la muerte, después de abandonadas

Estas mortales ataduras. He ahí el motivo

Que da tan larga vida a la desgracia. Porque

¿Quién toleraría los azotes y el desdén del mundo,

La injusticia del tirano, las afrentas del soberbio,

El tormento del amor burlado, la demora de la ley,

La insolencia del poder y el desprecio

Fragmento Hamlet, W. Shakespeare

  ACTO III Escena   Primera Entran el rey, la reina, Polonio, Ofelia, Rosencrantz, Guildenstern y caballeros Rey:                  ¿Y ...