lunes, 30 de enero de 2023

Ejemplos para identificar la oda, elegía, égloga y canción

Poema 1

El pastor Coridón ardía de amor, sin ninguna esperanza,

por el hermoso Alexis, amado por su patrón.

Se dedicaba solo a ir a un bosque tupido de hayas,

de copas umbrosas. Allí, solitario, con inútil esfuerzo,

profería a los montes y bosques estos desconsolados lamentos:

“Oh cruel Alexis, ¿no te importan nada mis cantos?

¿No te apiadas en nada de mí? Acabarás por hacerme morir.

A esta hora los mismos rebaños buscan sombra y frescor.

A esta hora las mismas zarzas protegen a los verdes lagartos

y Testilís muele ajo y tomillo, aromáticas yerbas,

para los segadores cansados bajo el violento calor.

Mas yo, mientras persigo tus huellas, hago resonar los huertos

junto con las roncas cigarras bajo el ardiente sol.

¿No habría sido mejor para mí soportar las iras sombrías

y el orgulloso desdén de Amarilis o a Menalcas,

tan moreno como él es, tan blanco como tú eres?

Oh niño hermoso, no confíes mucho en tu color:

las blancas alheñas se dejan caer, los negros arándanos se recogen...

Me desprecias, Alexis, y no buscas saber quién soy,

cuál es mi caudal en ganados, cuánta nívea leche poseo:

mis mil ovejas vagabundean en los montes sicilianos

y ni en verano ni en invierno carezco de leche fresca.


Poema 2

Lenguaje, eres demasiado estrecho

y demasiado débil para consolarnos;

la aflicción extrema no puede hablar.

¡Si pudiéramos suspirar acentos y llorar palabras!

La angustia que otorgan respiro a las lágrimas,

se consume y desgasta.

Los espíritus tristes, cuando menos lo parecen,

más tristes están.

No porque no sientan su estado,

sino porque el sentimiento los ha desesperado.

Dolor, a quien debemos todo lo que somos;

tirano, en la quinta y máxima Monarquía:

¿La mataste porque ella poseía todos los corazones,

para hacer así más opulento tu imperio?

¿Sabías que hasta quién no la conocía se lamentaría,

como cuando en un diluvio perecen todos los inocentes?

¿No te bastaba ganar ese palacio?

¿Debías arrasarlo, después de vencido?

Si te hubieras quedado, si hubieras considerado sus ojos,

todos los que hoy te huyen te habrían adorado.

Porque aquellos ojos daban luz sin quitarla,

y veían el alma porque la producían.

Ella era Zafirina, y clara ante ti;

la arcilla es ahora tu recinto sagrado.

Ah, ella era demasiado pura, pero no demasiado débil;

¿quién contempló una artillería de cristal que no se quebrara?

Y si nosotros somos tu conquista, con su caída has perdido,

pues con ella perecemos todos.

Si vivimos, sólo lo hacemos para rebelarnos;

la conocen mejor quienes la trataron bien.

Si debiéramos evaporarnos, y languidecer, y morir,

ya no sufriríamos, pues íbamos tras ella.

Ella cambió nuestro mundo por el suyo,

ahora que partió; la alegría y la fortuna son opresiones,

pues suyas eran todas las virtudes

que la ética llama cardinales.

Su alma era el paraíso;

la Gracia era el querubín que la custodiaba, y alejaba del pecado;

sólo debía dejar entrar a la Muerte,

pues la destrucción se cosecha siempre del mismo árbol.

Dios la arrebató, para que ningún mortal la amara más que a Él,

y mientras vertíamos lágrimas,

Él vertía su merced al llevársela,

para que nuestras mentes se eleven al firmamento, donde ella ahora descansa.

 

Poema 3

¡Oh amigos, cesad esos ásperos cantos!

Entonemos otros más agradables y

llenos de alegría.

¡Alegría, alegría!

 

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses

hija del Elíseo!

¡Ebrios de ardor penetramos,

diosa celeste, en tu santuario!

Tu hechizo vuelve a unir

lo que el mundo había separado,

todos los hombres se vuelven hermanos

allí donde se posa tu ala suave.

 

Quien haya alcanzado la fortuna

de poseer la amistad de un amigo, quien

haya conquistado a una mujer deleitable

una su júbilo al nuestro.

Sí, quien pueda llamar suya aunque

sólo sea a un alma sobre la faz de la Tierra.

Y quien no pueda hacerlo,

que se aleje llorando de esta hermandad.

 

Todos los seres beben la alegría

en el seno de la naturaleza,

todos, los buenos y los malos,

siguen su camino de rosas.

Nos dio ósculos y pámpanos

y un fiel amigo hasta la muerte.

Al gusano se le concedió placer

y al querubín estar ante Dios.

 

Gozosos, como los astros que recorren

los grandiosos espacios celestes,

transitad, hermanos,

por vuestro camino, alegremente,

como el héroe hacia la victoria.

 

¡Abrazaos, criaturas innumerables!

¡Que ese beso alcance al mundo entero!

¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada

tiene que vivir un Padre amoroso.

 

¿No vislumbras, oh mundo, a tu Creador?

Búscalo sobre la bóveda estrellada.

Allí, sobre las estrellas, debe vivir.

 

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses

hija del Elíseo!

¡Ebrios de ardor penetramos,

diosa celeste, en tu santuario!

Tu hechizo vuelve a unir

lo que el mundo había separado,

todos los hombres se vuelven hermanos

allí donde se posa tu ala suave.

 

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses,

hija del Elíseo!

¡Alegría, bella chispa divina! 


Poema 4

Tres morfilas tan garridas

iban a coger olivas,

y hallábanlas cogidas en Jaén,

Axa y Fátima y Marién.

 

Y hallábanlas cogidas,

y tornaban desmaídas

y las colores perdidas en Jaén

Axa y Fátima y Marién.

 

Tres moricas tan lozanas

tres moricas tan lozanas,

iban a coger manzanas a Jaén,

Axa y Fátima y Maríén.

 

En la fuente del rosel

lavan la niña y el doncel.

 

En la fuente de agua clara

con sus manos lavan la cara

él a ella y ella a él,

lavan la niña y el doncel.

En la fuente del rosel,

lavan la niña y el doncel

 

Dentro en el vergel

moriré.

Dentro en el rosal

matarm' han.

 

Yo m'iba, mi madre,

las rosas coger;

hallé mis amores

dentro en el vergel.

Dentro del rosal

matarm' han.



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