miércoles, 31 de agosto de 2022

La Eneida [Fragmento]

 I

Canto asunto marcial; al héroe canto

Que, de Troya lanzado, a Italia vino;

Que ora en mar, ora en tierra, sufrió tanto

De Juno rencorosa y del destino;

que en guerras luego padeció quebranto,

Conquistador en el país latino,

Hasta fundar, en fin, con alto ejemplo,

Muro a sus armas, y a sus dioses templo.


II

De allá trajo su ser el trono albano,

Su nombre el pueblo a quien el orbe admira,

Roma de allá su cetro soberano …

¡Mas tú a mi osado verso, musa, inspira!

Abre de estos sucesos el arcano;

¿Qué ofensa suscitó la excelsa ira

Que a la errante virtud sigue y quebranta?

¿Cupo en celestes pechos furia tanta?


III

Enfrente, aunque a distancia, de la riba

Donde el Tibre en el mar su onda derrama,

Tiria de origen, opulenta, altiva

Alzóse la ciudad que Juno ama.

Más que a Sámos la diosa vengativa

La amó: Cartago la ciudad se llama:

En ella la armadura pavorosa,

El carro en ella estuvo de la diosa.


IV

Y ya anhelaba Juno y pretendía

Hacer del orbe a esta ciudad señora

Si consintiese el hado. Oído había

Que, corriendo los tiempos, en mal hora

Para alcázares tirios, se alzaría

De troyana raíz, dominadora

Nación potente, en los combates fiera,

Que así lo urdido por las Parcas era.


V

Eso la diosa recelaba; y luego

De irritantes recuerdos ocupada,

Ella no olvida que a vengar al griego

Fue la primera en desnudar la espada:

Del troyano pastor el fallo ciego;

Su ofendida beldad, la raza odiada,

El alto honor a Ganimedes hecho, 

Memorias son para afligir su pecho.


VI

Por eso avienta a términos distantes

Del ítalo confín, a los que a vida

Dejó incendio voraz, salvados antes

Del acero de Aquiles homicida.

Por largos años sobre el ponto errantes,

Cerrando el paso a su virtud sufrida

El hado vengador, ¿dónde no asoma?

¡Fue empresa colosal fundar a Roma!


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