La oveja negra
En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una
estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras
eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de
ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.
El perro que deseaba ser un ser humano
En la casa de un rico mercader de la Ciudad de México,
rodeado de comodidades y de toda clase de máquinas, vivía no hace mucho tiempo
un Perro al que se le había metido en la cabeza convertirse en un ser humano, y
trabajaba con ahínco en esto.
Al cabo de varios años, y después de persistentes esfuerzos
sobre sí mismo, caminaba con facilidad en dos patas y a veces sentía que estaba
ya a punto de ser un hombre, excepto por el hecho de que no mordía, movía la
cola cuando encontraba a algún conocido, daba tres vueltas antes de acostarse,
salivaba cuando oía las campanas de la iglesia, y por las noches se subía a una
barda a gemir viendo largamente a la luna.
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